~The Apocalypse
SUMMARY: ¿Y si fueras el único que
pudiera salvar a la humanidad de la oscuridad, serías capaz de jugarte la vida
y destruir la guillotina? Solo debes recordar algo…No te duermas o nunca
despertaras…
POV
Derain
~
Abrí los ojos una vez más y sacudí mi pelo recolocándolo hacia atrás, pues
estaba estorbándome la vista; di unos pasos hacia delante escuchando como
crujía el antiguo suelo por el que caminaba, todo estaba oscuro y solo podía
distinguir la siluetas de los objetos de la casa por la misteriosa luz que
entraba a través del cristal de la ventana, podía apreciar la virginal luz de
la luna, azulada y misteriosa que se fundía a su vez con otro tipo de luz
artificial del cual no conocía su procedencia. Me acerqué decidido a la puerta
y la entreabrí en la oscura noche, miré curioso hacia el exterior buscando el
foco de luz desconocido.
Me quedé sin aliento durante
un segundo observando el fuego que se había extendido alrededor de mi y de toda mi casa fundiéndose con los árboles o
eso pude apenas apreciar cuando salí con pasos resueltos del porche; al fijar
la vista al frente solo pude ver a través de las llamas a un hombre de mediana
edad, sin expresión alguna en su rostro, me observaba con unos ojos fijos e
inexpresivos que no decían nada pero casi regalaban una amenaza impresos en
ellos, extrañamente sujetaba un hacha entre unas de sus manos y yo lejos de
sentir miedo, o pánico por su aspecto de lunático, me quedé quieto con una
creciente curiosidad que afloraba a través de mi.
Quise apartar la vista de
aquel hombre pero no podía, me era imposible y sin embargo mi cuerpo era
consciente de la oscuridad que consumía todo, de que el fuego enemigo de la
naturaleza se fusionaba con los arboles, naciendo de entre ellos, extinguia
parte de su vida y avivando parte su muerte, la energía que sin duda se
acumulaba en su interior, la fuerza y la magia que era allí producida; la luna por otro lado allá en su altitud
observaba con un extraño brillo, quizás incluso más hermosa que nunca como algo
oscuro se cernía sobre la tierra; al segundo siguiente apenas unas cuantas
gotas de lluvia comenzaron a caer sobre la tierra, jugando entre las llamas,
como si fueran hermanas, en una lucha que no tendría fin ni ganador.
La ahora sinuosa voz del
hombre del hacha se alzó sobre el crepitar de las llamas hasta volverse un
gritó que no dejaba lugar a dudas en sus palabras, su cara entre el humo era
borrosa así que no pude ver si su expresión había cambiado pero pude distinguir
el abrir de su boca y escuchar su grito dirigido a mí.
-No te duermas o nunca despertaras…Destruye la guillotina antes de que él lo
haga-entonces si pude ver una sonrisa misteriosa y la sombra de su ser alejarse
entre el humo, di un paso al frente y no más, miré a mi alrededor mientras mi
mente analizaba sus palabras; sin embargo capte el mensaje, destruir la
guillotina era mi misión.
Una repentina ráfaga de viento llegó hasta mi, moviendo levemente mis ropas y mis cabellos, giré el rostro para observar del lado donde procedía, no era un viento normal estaba cargado de algo intenso y oscuro, casi podía sentir en mi espina dorsal lo que traía consigo; cerré los ojos concentrándome en esa sensación y cuando los abrí una sombra parecía cernirse sobre mí, pero aquella sombra no era la presencia del mal, no era lo que producía aquella sensación de opresión en el ambiente; leve, muy levemente se movió a mi alrededor colocándose en uno de mis costados, se dividió entonces en otra sombra igual a la anterior pero menos densa, y se movió hacia mi otro costado, algo perplejo comprendí que por algún motivo me querían ayudar.
Entré en mi casa de nuevo, el fuego
comenzaba a extinguirse sin aparente razón, y las gotas de lluvia parecían no
tener cabida más allá de la línea de fuego que tenía vida a mí alrededor;
rápidamente olvidando los detalles de las sombras escoltándome si es que se le
podía llamar así, busqué entre mis objetos más preciados, y saqué armas de
lugares insospechados para algunos; Si iba a destruir la guillotina debía de
estar preparado y desde luego lo estaría, me puse en pie después de sacar una
última daga de la caja que se había mantenido escondida durante muchos años, la
guarde en la doble funda que escondía mi bota y rápido como el viento salí de
la habitación, mis ojos viajaron hasta una de las ventanas, no pude evitar
mirar al exterior preguntándome si alguien más aparte de Él estaría interesado
en conseguir la guillotina.
Lo más probable era que no solo el si no
todo una jauría de perros salvajes fueran en busca del objeto que escondía en
su interior más poder oscuro del que la misma tierra podía albergar, y mi
pregunta esta vez fue ¿alguien más aparte del hombre del hacha sabría que yo
era el indicado para destruir la guillotina? Porque si era así, no estaba a
salvo en ningún lugar…Repentinamente mientras pensaba todo esto mirando hacia
el vacío que había inventado sobre la imagen del bosque, una sombra que no
correspondía a las mías, se balanceó sobre la oscura figura de un ciprés;
debería haberme quedado allí observando los movimientos de aquella sombra pero
en vez de eso, tuve una idea que había atravesado mi mente como una flecha y
para ello debía buscar un par de cerillas.
La caja estaba en el cajón de una vieja
mesita de madera que nada tenía que aportar en cuanto a decoración se refería;
mis pasos rápidos sonaban sobre el viejo suelo de aquella casa, mi casa
mientras iba buscando lo que necesitaba, me dispuse a abrir la puerta de la
despensa y coger unas cuantas botellas de alcohol, las abrí una a una sin
miramientos, derramando por aquí y por allí el famoso néctar de el Dios Baco.
Así que, abrí la puerta de atrás con
silencio y encendí una de las cerillas para lanzarla un segundo después al
centro de la habitación de madera; mis pasos me llevaron a un par de metros de
distancia con las sombras casi pisándome los talones, o así sería si ellas
pudiesen pisar, de repente las llamas se extendieron y crecieron hacia el
oscuro cielo de la noche, apenas habían acabado de extinguirse las de mi
alrededor cuando mi casa ya ardía completamente, eso me daría tiempo en mi
búsqueda, o la teoría era que funcionase mientras revisaban si realmente había
algún resto humano entre lo calcinado o por el contrario solo quedaban
desperdicios. De repente sentí la imperiosa necesidad de dejar atrás ese juego
de luces, así que dándome la vuelta me fui por el pequeño camino que había
entre los árboles, hacia no sabía dónde, simplemente seguía mi instinto, ese
algo que llevaba dentro me decía por donde debía ir, y no estaría muy
equivocado cuando las sombras que tenia a mi lado no oponían resistencia.
La luna brillando en lo alto del cielo
dejándome ver solo a unos metros de mi, y con cada paso me parecía estar
acercándome al límite del mundo, pero mis pies no me permitían parar, así que
intente no pensar demasiado, siempre en guardia vigilando a mi alrededor por si
algo extraño se acercaba a mi; una sombra fugaz pareció cruzarse por el camino,
pero no estaba demasiado seguro ya que igual podría haber sido a 2 o 3 metros y
no veía lo suficiente como para saber si era un efecto de mi mente, de la escasa
luz que se unía en un extraño baile con la oscuridad jugándome una mala pasada
o era como mi subconsciente creía, otra de aquellas sombras cazadoras. Pensé
entonces en seguir mi paso quizás más acelerado, pero por muy acelerado que
fuese si aquellas sombras querían cruzarse en mi camino lo harían sin duda, y
sin problema alguna acudiría yo con las mías.
Mi mente trabajaba tan rápido
como mi cuerpo, en algún escondrijo de mi subconsciente estaba obteniendo informaciones
de lo que debía hacer. Y las sombras que antes creía haber visto comenzaron un
viaje más claro a mi alrededor con un patrón alzando mis alarmas de alerta. Mis
oscuros amigos cambiaron de forma, sostenidos en el aire vestidos de negro, y
con una nueva capa de color amarillo blanquecino sobre la oscuridad se
iluminaban a ellos mismos, apenas los sentí ascender unos metros sobre mis
cabezas y adentrarse entre los árboles, el brillo se escondía entre la penumbra
sin embargo no desaparecía así que los vi avanzar y los seguí a ciegas creyendo
en ellos, mis pisadas una tras otras me llevaron a un claro iluminado por la
luna, volando en todo lo alto del bosque se encontraban ellos iluminados por sí
mismos y los negros, apenas visibles si no por la luz que les iluminaba del
gran satélite. Unos frente a otros se mantenían tan quietos que ni siquiera
parecían estar haciendo gran esfuerzo por mantenerse firmes, pero con tímidos
pasos acercándome bajo el punto de la batalla en silencio que se libraba,
obtuve pequeños resquicios de lo que verdad estaba ocurriendo.
Me llego devastadoramente como un
gran golpe mortal a mi mente una ola de algo tan oscuro que casi me hace caer
al suelo, me mantuve firme bajando la vista, mis pies parecían hundirse en una
negrura que aparecía de la nada, y mis sombras alzaron el brillo cuando noté
que la claridad se hacía sobre las tinieblas, y un grito como un molesto
chirrido recorrió el silencio del bosque, espantando a toda clase de animales,
si es que aun podía haber por allí alguno escondido; una bandada de cuervos
negros como la noche alzaron el vuelo.
-Destruid a la oscuridad- Les
grité a mis guardianes alzando los brazos, aquello no lo gritaba yo, lo gritaba
algo ancestral dentro de mí, algo que jamás había sentido antes pero que sabía
que existía.
Cuando las palabras llegaron a lo
más alto de las copas de los arboles, mis sombras aspiraron el tiempo; todo
parecía dar vueltas en una vorágine de imágenes y sonidos callados, mientras un
túnel oscuro comunicaba el alma de las sombras oscuras con el agujero negro que
tenían por boca mis guardianes, se tragaron todo lo que pudiese haber de
aquellas figuras tenebrosas no dejando nada más que entre las nubes dos cuervos
graznando asustados manteniendo un vuelo rápido hasta que se marcharon sin
dejar nada a su paso más que el vacio, desde aquel momento en el que la luz los
rodeo por completo para mí siempre acarrearían el nombre de Los guardianes
iluminados.
Y me quedé allí quieto mientras
los veía perder su brillo cegador y volver a un estado de tranquilidad absoluta
que solo podías intuir a través de la actividad cerebral, ahora eran oscuridad
pero el halo de luz seguía allí acallado como una promesa de poder absoluto.
Supongo que en ese momento comprendí que Él al que se refería el hombre del
hacha no era otro más que la oscuridad propia, que trabajaba con secuaces.
-Gracias-murmuré suavemente, los
sentí bajar hasta mi lado, y con aquel simple movimiento recobrando sus puestos
a ambos lados de mi cuerpo parecían querer devolverme las palabras de gratitud.
Continué mi camino hacia donde mi
cuerpo me dijera que debía seguir, allá a lo lejos ya empezaba a vislumbrar
algo extraño, un arco comenzaba a verse franqueados por dos grandes objetos de
los cuales descubriría más tarde eran personas; paso a paso me acercaba a
ellos, y no sentía nada, me mantenía serio ante tal situación y ninguna mala
sensación recorría mi ser, pero según yo creía esa era las peores de las
señales, me esperaban, estaba seguro.
Cuando llegué casi al último de
los metros acompañado en todo momento, casi podía ver los rostros de aquellas
dos personas, un hombre y una mujer, ambos fuertes y musculosos, la mujer casi
parecía un hombre y el hombre sin duda alguna era el doble de musculoso de lo
que podría parecer yo.
-Saludos elegido-los observé
mientras hablaban al unísono como si fueran copias hechas de un mismo molde. Y
ni siquiera esperaron a que yo dijera nada para proseguir con su siniestra
charla de dos en uno.
-Llegaste aquí y nosotros somos
los que sabemos, a nosotros debes acudir y te diremos-hablaban de un modo
extraño casi sin coherencia y abrí la boca, no podía estar seguro de que les
iba a decir pero tampoco me pareció adecuado preguntar.
-La guillotina esta mas allá de
estas piedras, en el corredor de lo oscuro, que termina alzándose con la
luna-ambos hablaban, y de mi pregunta no formulada mi respuesta fue dada.
-Nosotros te daremos las
respuestas a preguntas no hechas-dijeron como si me leyeran el pensamiento,
casi quise irme de allí, pero me mantuve firme, por el contrario en mi mente
algo tintineó, era la alarma que necesitaba.
-Sigue adelante y sentirás tus
poderes aumentar, pero no enloquezcas puedes ganar, las oscuridad contra ti no
se ceñirá si talentos logras encontrar-alcé una de mis cejas, malditos
chalados, asentí suavemente y me digné a pronunciar palabra al fin.
-Seguiré vuestro consejo- les
dije lentamente, sus ojos se movieron sagaces por mi persona, como si fuera la
primera vez que me vieran realmente, pero algo brillo en el interior de sus ojos.
Y no era nada bueno.
-Un placer ayudar a quien nos
salvará de este pesar-miré al cielo al terminar de escucharlos, en aquel lugar
la oscuridad parecía más espera pero no tenía mas opción que atravesar aquel
antiguo arco de piedra, en lo alto de sus cabezas unas inscripciones antiguas
tenían cabida entre lo resquebrajos de la piedra pero eran ininteligibles. Sin
embargo no me pare ni siquiera un segundo a intentar comprender que era lo que
se podía leer allí me adentré en aquellos confines posiblemente inexplorados
por la luz desde hacia demasiados años, cruzando el arco noté finalmente la
frialdad que tan claramente habían intentado mantener escondida.
El suelo comenzó a moverse cuando
ya estaba a mitad de camino de la boca del túnel, y lo primero que pensé fue
que aquello se trataba de la trampa de aquellos dos seres sin aparente alma,
pero al darme la vuelta y descubrir que ellos estabas incluso más sorprendidos
que yo, entendí que allí pasaba algo mayor de lo que yo podía imaginar, y
cuando miré al cielo comprendí que la mínima parte de todo lo que estaba
pasando. El cielo parecía querer caerse, aunque esa era solo la impresión que
daba pequeñas luces como estrellas fugaces se acercaban a toda velocidad hacia
nosotros, como el punto de llegada; ambos gemelos se dieron la vuelta mirándome
fijamente a la cara, y alzaron una sonrisa tan siniestra que me obligaron a
apartar la vista de sus dientes, se agacharon y de la tierra sacaron sables, no
me lo pensé dos veces antes de correr hacia el comienzo de la recamara ¿Qué si
no podía hacer? Al caer aquellos meteoros, e impactar con la tierra todos
acabaríamos muertos, y mis guardianes iluminados solo podrían ayudarme en caso
de que fuese acechando por otras sombras.
Al comienzo del túnel un hacha
clavada en la pared apareció ante mí como una salvación, los pasos de los
gemelos estaban demasiado cercas, iba a entrarme a ellos pero con el hacha en
mano, primero llegó la chica con el pelo en la cara sonriendo y el sable alzado;
el chico estaba a unos metros, parecía desorientado y al advertir que mis
guardianes me abandonaban supuse que estarían luchando contra el dentro de su
mente, dándome el suficiente tiempo como para combatir con ellos de uno en uno;
mis músculos se tensaron preparados para la lucha, me cambie el hacha de mano
en un movimiento rápido y envestí con el puño en el estomago de la mujer
agachándome, el sable estaba viajando por el aire hacia mi cuello, lo esquivé
pero algo de mi pelo cayó al suelo, sin embargo el golpe que yo mismo le
propiné la hizo tambalearse y dudar, dándome el bastante tiempo como para que
el filo de mi hacha perforara su pierna derecha en un movimiento que ni
siquiera yo vi venir, de nuevo mis ancestros hacían las cosas por mí,
movimientos que yo no conocía pero que efectuaba.
Profirió un oscuro rugido
mientras se erguía sobre mí, su sable brillo antes de caer sobre mi brazo, lo
moví lo suficientemente rápido como para que solo tocara mi piel de refilón,
pero no solo ese brazo se había movido, aquello era un ataque doble, ella a mí
y yo a ella, su sable en mi brazo y mi hacha en el suyo la diferencia es que mi
hacha aunque más pesada fue más rápida; los músculos de aquella grandiosa mujer
se rajaron con el filo del acero y comenzó a brotar sangre de un extraño color
negruzco que caía por su piel como chapapote. Al ver el fluido de su cuerpo
saliendo al exterior, se quedó tan quieta que casi me pareció piedra, iba a
cortarle finalmente el cuello con una de las dagas que saque de mi bota cuando
uno de aquellos meteoritos cayó desde el cielo con una fuerza y una rapidez increíbles,
y mientras descendían por el cielo se rompían en miles de trozos que impactaban
por aquí y por allá, uno de esos proyectiles cayó sobre la cabeza de la mujer.
Se hundió en su cráneo como si de plastilina se tratará y acabo yaciendo en el
suelo con tan solo medio rostro y borbotones de color negro saliendo de su
cuello y lo que le quedaba de cara.
El hombre que había sido atacado
por mis guardianes estaba sobre el suelo de rodillas mirando la tierra húmeda e
infértil mientras que los proyectiles caían alrededor de él, mis sombras ya no
se encontraban con él, lo habían dejado lo suficiente confuso como para
mantenerlo a raya y a duras penas pudo ponerse en pie para marchar hacia el
bosque con paso indeciso, su mirada viajo rápido hacia mi rostro pero no logró
decidirse a luchar, no era lo suficiente fuerte y en la confusión de la lluvia
rocosa no conseguiría ni siquiera llegar a intentarlo.
Una de aquellos meteoros cayó tan
cerca de mí que me hizo retroceder hasta el comienzo del túnel, este se estaba
resintiendo por minutos; por otro lado el cuerpo de la mujer comenzaba a
evaporarse en una nube grisácea sin dejar rastro de lo que antes hubo allí, no
quise seguir observando la escalofriante escena que se exponía ante mi vista
así que me volví y lo deje todo atrás comenzando una carrera descontrolada por
entrar y salir de aquel pasadizo subterráneo antes de que cayera sobre mi
propia cabeza.
Sacudidas en las paredes me
hicieron moverme tan rápido como mi cuerpo me lo permitía, mis guardianes se mantenían
firmes, cuidando cada uno de mis movimientos pero las grietas que comenzaba a
formarse entre las paredes me hacían pensar que era demasiado tarde ya para mí,
aunque no dejaría de creer en mi fuerza para destruir la guillotina, mi misión
final, la salvación a la oscuridad de todos. Por una de esas grietas un brillo
de color azul iluminó una esquina la cual recorrí con rapidez, y con cada una
de las grietas que se creaban brillantes luces de colores me recordaban la
viveza de lugares asombrosos, explorando mi mente y dejando imágenes de sitios
en los que nunca había estado pero que eran memorias de otros espíritus
escondidos en la oscuridad.
Finalmente mi mente volvió a
descubrir la imagen de la realidad en aquel oscuro pasillo, el que parecía
infinito pero no lo era; un fino rayo lunar que se colaba por la salida de
aquel lugar me dio la oportunidad de salir vivo de allí, las paredes seguían
temblando y el estruendoso ruido iba subiendo de nivel, podría haber jurado que
el techo se estaba cayendo sobre mi y sin embargo en una carrera imparable
conseguí poner el pie fuera, la brisa de la noche recorrió todo mi cuerpo y me
sentí al fin libre cuando anduve un par de metros más fuera de aquel corredor;
lo miré por última vez antes de que todo se derrumbara y no quedaba más que un
antiguo paso derruido. Tras sentirme a salvo tome consciencia del alto nivel de
luz y oscuridad que se debatían en una lucha invisible en aquel lugar, era como
un muro intentando ser arrastrado por algunos de esos dos bandos.
Avancé en la dirección apropiada,
ya nadie me acompañaba en mi camino me sentía totalmente solo en el filo del
bien y el mal, andando sobre una cuerda floja; el brillo del amanecer parecía
querer alzarse por el Oriente en un nuevo día pero la suerte no le acompañaba y
ni siquiera yo sabía cuando esas tierras infértiles en las que yo me encontraba
podrían volver a recibir el calor del brillo solar de nuevo, pero briznas de
hierba hacían todo lo posible para seguir creciendo en el lugar donde la luz
parecía aguantar con todas sus armas, en una batalla en la que nada se ve, el
resultado es incierto.
Al fin la guillotina capto mi
atención, sobre una piedra plana se mantenía recta y calma, nadie la acechaba
más que cierto depredador como yo; mis guardianes se encontraban escondidos en
los arboles tras aquel instrumento me observaban acercarme con sigilo y sin
ninguna clase de miedo, aunque ni siquiera sabía cómo actuar, no sabía qué
hacer y eso era lo peor, ¿cómo se destruía aquella cosa?
Una nueva oleada de algo
tenebroso recorrió mis entrañas, estaba intentando que no me acercara a la
guillotina, el arma de detracción final, pero yo tampoco sabía qué hacer para
destruirla y no comprendía como mis actos iban a dañar a eso, cuando al fin
estuve a un metro de ese objeto, mis pies querían hacerme retroceder, pero mi
mente no me dejaba; las manos se alzaron por si solas, iba a tocar la fría
madera de color oscuro, el hierro alzado y cortante emitía un extraño brillo
que casi te hipnotizaba hasta el punto de querer tocarlo pero aquello no era
para mí. Mis sombras se me acercaron supongo que estaban deseando que terminara
con mi cometido y el apoyo que me brindaban sería fundamental, después de todo
el recorrido a sus lado y sin que ni siquiera hubiesen intentado tocarme el que
ambas alzaran sus mantos donde debían estar los brazos casi congelo mi sangre,
las dejaron caer sobre mis hombros, sin peso, solo el tacto me hacía saber que
estaban allí, un tacto cálido.
Y vi imágenes de tiempos pasados
que conquistaron toda mi mente, recorriendo cada recoveco de mi subconsciente,
con colores de azules y verdes brillantes rebosantes de vida, una vida que ya
no existía por culpa de aquel misterioso objeto. Una voz vidriosa se escucho
dentro de mí, con suavidad pero decisión.
-Es tu turno- murmuró y un
escalofrió recorrió mi cuerpo, desaparecieron de mi lado pero yo sabía que se
habían adentrado en mi alma, y en todo este tiempo no había sabido que eran
aquellos seres, si no hasta ese momento, porque eran parte de mi.
-Tú puedes-volvió a resonar, y
mis dedos cobraron vida propia produciendo un fulgor antes no visto en
cualquier lugar, tomaron la madera y comenzaron a quemarla, un halo de luz
clara se sobreponía al centelleo de una oscuridad persistente pero yo sabía que
esta ya no tenía nada que hacer, se estaba pudriendo bajo mis dedos,
desapareciendo, no dejando nada.
Y grité con la fuerza de mil
almas escondidas, todas mezcladas volcando sus esperanzas en un muchacho como
yo, que nada parecía poder dar y que sin embargo lo estaba dando todo por
salvar el mundo; me estaba consumiendo regalando toda la energía a la luz que
mis dedos lanzaban pero era el precio a pagar, y mi vista ya casi se nublaba
pero la guillotina estaba desapareciendo, ya no quedaba casi nada, cuando la
oscuridad consumió mi conciencia.
Entonces desperté, sudoroso en mi
cama, mirando desconcertado todo a mí alrededor y me levanté sin saber qué
hacer, asomándome a la ventana; aún era de noche pero la luz del fuego rodeaba
mi casa y el hombre del hacha me esperaba una vez más tras la cortina de humo.
Aquella era mi misión, y ahora
sabía que hacer.
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Holaa chic@s! espero os haya gustado este relato nuevo, si fue así un comentario o un me gusta, siento que la letra cambie de un párrafo a otro no pude corregir eso, pero bueno, nos vemos! siempre estoy en facebook o twitter, un besazo ~Kassandra♥











