27/05/12

Oneshot. The Apocalypse


~The Apocalypse


 SUMMARY: ¿Y si fueras el único que pudiera salvar a la humanidad de la oscuridad, serías capaz de jugarte la vida y destruir la guillotina? Solo debes recordar algo…No te duermas o nunca despertaras…


POV Derain

~ Abrí los ojos una vez más y sacudí mi pelo recolocándolo hacia atrás, pues estaba estorbándome la vista; di unos pasos hacia delante escuchando como crujía el antiguo suelo por el que caminaba, todo estaba oscuro y solo podía distinguir la siluetas de los objetos de la casa por la misteriosa luz que entraba a través del cristal de la ventana, podía apreciar la virginal luz de la luna, azulada y misteriosa que se fundía a su vez con otro tipo de luz artificial del cual no conocía su procedencia. Me acerqué decidido a la puerta y la entreabrí en la oscura noche, miré curioso hacia el exterior buscando el foco de luz desconocido.

Me quedé sin aliento durante un segundo observando el fuego que se había extendido alrededor de mi y  de toda mi casa fundiéndose con los árboles o eso pude apenas apreciar cuando salí con pasos resueltos del porche; al fijar la vista al frente solo pude ver a través de las llamas a un hombre de mediana edad, sin expresión alguna en su rostro, me observaba con unos ojos fijos e inexpresivos que no decían nada pero casi regalaban una amenaza impresos en ellos, extrañamente sujetaba un hacha entre unas de sus manos y yo lejos de sentir miedo, o pánico por su aspecto de lunático, me quedé quieto con una creciente curiosidad que afloraba a través de mi.

Quise apartar la vista de aquel hombre pero no podía, me era imposible y sin embargo mi cuerpo era consciente de la oscuridad que consumía todo, de que el fuego enemigo de la naturaleza se fusionaba con los arboles, naciendo de entre ellos, extinguia parte de su vida y avivando parte su muerte, la energía que sin duda se acumulaba en su interior, la fuerza y la magia que era allí producida;  la luna por otro lado allá en su altitud observaba con un extraño brillo, quizás incluso más hermosa que nunca como algo oscuro se cernía sobre la tierra; al segundo siguiente apenas unas cuantas gotas de lluvia comenzaron a caer sobre la tierra, jugando entre las llamas, como si fueran hermanas, en una lucha que no tendría fin ni ganador.

La ahora sinuosa voz del hombre del hacha se alzó sobre el crepitar de las llamas hasta volverse un gritó que no dejaba lugar a dudas en sus palabras, su cara entre el humo era borrosa así que no pude ver si su expresión había cambiado pero pude distinguir el abrir de su boca y escuchar su grito dirigido a mí.

-No te duermas o nunca despertaras…Destruye la guillotina antes de que él lo haga-entonces si pude ver una sonrisa misteriosa y la sombra de su ser alejarse entre el humo, di un paso al frente y no más, miré a mi alrededor mientras mi mente analizaba sus palabras; sin embargo capte el mensaje, destruir la guillotina era mi misión.

Una repentina ráfaga de viento llegó hasta mi, moviendo levemente mis ropas y mis cabellos, giré el rostro para observar del lado donde procedía, no era un viento normal estaba cargado de algo intenso y oscuro, casi podía sentir en mi espina dorsal lo que traía consigo; cerré los ojos concentrándome en esa sensación y cuando los abrí una sombra parecía cernirse sobre mí, pero aquella sombra no era la presencia del mal, no era lo que producía aquella sensación de opresión en el ambiente; leve, muy levemente se movió a mi alrededor colocándose en uno de mis costados, se dividió entonces en otra sombra igual a la anterior pero menos densa, y se movió hacia mi otro costado, algo perplejo comprendí que por algún motivo me querían ayudar.

Entré en mi casa de nuevo, el fuego comenzaba a extinguirse sin aparente razón, y las gotas de lluvia parecían no tener cabida más allá de la línea de fuego que tenía vida a mí alrededor; rápidamente olvidando los detalles de las sombras escoltándome si es que se le podía llamar así, busqué entre mis objetos más preciados, y saqué armas de lugares insospechados para algunos; Si iba a destruir la guillotina debía de estar preparado y desde luego lo estaría, me puse en pie después de sacar una última daga de la caja que se había mantenido escondida durante muchos años, la guarde en la doble funda que escondía mi bota y rápido como el viento salí de la habitación, mis ojos viajaron hasta una de las ventanas, no pude evitar mirar al exterior preguntándome si alguien más aparte de Él estaría interesado en conseguir la guillotina.

Lo más probable era que no solo el si no todo una jauría de perros salvajes fueran en busca del objeto que escondía en su interior más poder oscuro del que la misma tierra podía albergar, y mi pregunta esta vez fue ¿alguien más aparte del hombre del hacha sabría que yo era el indicado para destruir la guillotina? Porque si era así, no estaba a salvo en ningún lugar…Repentinamente mientras pensaba todo esto mirando hacia el vacío que había inventado sobre la imagen del bosque, una sombra que no correspondía a las mías, se balanceó sobre la oscura figura de un ciprés; debería haberme quedado allí observando los movimientos de aquella sombra pero en vez de eso, tuve una idea que había atravesado mi mente como una flecha y para ello debía buscar un par de cerillas.

La caja estaba en el cajón de una vieja mesita de madera que nada tenía que aportar en cuanto a decoración se refería; mis pasos rápidos sonaban sobre el viejo suelo de aquella casa, mi casa mientras iba buscando lo que necesitaba, me dispuse a abrir la puerta de la despensa y coger unas cuantas botellas de alcohol, las abrí una a una sin miramientos, derramando por aquí y por allí el famoso néctar de el Dios Baco.

Así que, abrí la puerta de atrás con silencio y encendí una de las cerillas para lanzarla un segundo después al centro de la habitación de madera; mis pasos me llevaron a un par de metros de distancia con las sombras casi pisándome los talones, o así sería si ellas pudiesen pisar, de repente las llamas se extendieron y crecieron hacia el oscuro cielo de la noche, apenas habían acabado de extinguirse las de mi alrededor cuando mi casa ya ardía completamente, eso me daría tiempo en mi búsqueda, o la teoría era que funcionase mientras revisaban si realmente había algún resto humano entre lo calcinado o por el contrario solo quedaban desperdicios. De repente sentí la imperiosa necesidad de dejar atrás ese juego de luces, así que dándome la vuelta me fui por el pequeño camino que había entre los árboles, hacia no sabía dónde, simplemente seguía mi instinto, ese algo que llevaba dentro me decía por donde debía ir, y no estaría muy equivocado cuando las sombras que tenia a mi lado no oponían resistencia.

La luna brillando en lo alto del cielo dejándome ver solo a unos metros de mi, y con cada paso me parecía estar acercándome al límite del mundo, pero mis pies no me permitían parar, así que intente no pensar demasiado, siempre en guardia vigilando a mi alrededor por si algo extraño se acercaba a mi; una sombra fugaz pareció cruzarse por el camino, pero no estaba demasiado seguro ya que igual podría haber sido a 2 o 3 metros y no veía lo suficiente como para saber si era un efecto de mi mente, de la escasa luz que se unía en un extraño baile con la oscuridad jugándome una mala pasada o era como mi subconsciente creía, otra de aquellas sombras cazadoras. Pensé entonces en seguir mi paso quizás más acelerado, pero por muy acelerado que fuese si aquellas sombras querían cruzarse en mi camino lo harían sin duda, y sin problema alguna acudiría yo con las mías.

 

Mi mente trabajaba tan rápido como mi cuerpo, en algún escondrijo de mi subconsciente estaba obteniendo informaciones de lo que debía hacer. Y las sombras que antes creía haber visto comenzaron un viaje más claro a mi alrededor con un patrón alzando mis alarmas de alerta. Mis oscuros amigos cambiaron de forma, sostenidos en el aire vestidos de negro, y con una nueva capa de color amarillo blanquecino sobre la oscuridad se iluminaban a ellos mismos, apenas los sentí ascender unos metros sobre mis cabezas y adentrarse entre los árboles, el brillo se escondía entre la penumbra sin embargo no desaparecía así que los vi avanzar y los seguí a ciegas creyendo en ellos, mis pisadas una tras otras me llevaron a un claro iluminado por la luna, volando en todo lo alto del bosque se encontraban ellos iluminados por sí mismos y los negros, apenas visibles si no por la luz que les iluminaba del gran satélite. Unos frente a otros se mantenían tan quietos que ni siquiera parecían estar haciendo gran esfuerzo por mantenerse firmes, pero con tímidos pasos acercándome bajo el punto de la batalla en silencio que se libraba, obtuve pequeños resquicios de lo que verdad estaba ocurriendo.

 

Me llego devastadoramente como un gran golpe mortal a mi mente una ola de algo tan oscuro que casi me hace caer al suelo, me mantuve firme bajando la vista, mis pies parecían hundirse en una negrura que aparecía de la nada, y mis sombras alzaron el brillo cuando noté que la claridad se hacía sobre las tinieblas, y un grito como un molesto chirrido recorrió el silencio del bosque, espantando a toda clase de animales, si es que aun podía haber por allí alguno escondido; una bandada de cuervos negros como la noche alzaron el vuelo.

 

-Destruid a la oscuridad- Les grité a mis guardianes alzando los brazos, aquello no lo gritaba yo, lo gritaba algo ancestral dentro de mí, algo que jamás había sentido antes pero que sabía que existía.

 

Cuando las palabras llegaron a lo más alto de las copas de los arboles, mis sombras aspiraron el tiempo; todo parecía dar vueltas en una vorágine de imágenes y sonidos callados, mientras un túnel oscuro comunicaba el alma de las sombras oscuras con el agujero negro que tenían por boca mis guardianes, se tragaron todo lo que pudiese haber de aquellas figuras tenebrosas no dejando nada más que entre las nubes dos cuervos graznando asustados manteniendo un vuelo rápido hasta que se marcharon sin dejar nada a su paso más que el vacio, desde aquel momento en el que la luz los rodeo por completo para mí siempre acarrearían el nombre de Los guardianes iluminados.

 

Y me quedé allí quieto mientras los veía perder su brillo cegador y volver a un estado de tranquilidad absoluta que solo podías intuir a través de la actividad cerebral, ahora eran oscuridad pero el halo de luz seguía allí acallado como una promesa de poder absoluto. Supongo que en ese momento comprendí que Él al que se refería el hombre del hacha no era otro más que la oscuridad propia, que trabajaba con secuaces.

 

-Gracias-murmuré suavemente, los sentí bajar hasta mi lado, y con aquel simple movimiento recobrando sus puestos a ambos lados de mi cuerpo parecían querer devolverme las palabras de gratitud.

 

Continué mi camino hacia donde mi cuerpo me dijera que debía seguir, allá a lo lejos ya empezaba a vislumbrar algo extraño, un arco comenzaba a verse franqueados por dos grandes objetos de los cuales descubriría más tarde eran personas; paso a paso me acercaba a ellos, y no sentía nada, me mantenía serio ante tal situación y ninguna mala sensación recorría mi ser, pero según yo creía esa era las peores de las señales, me esperaban, estaba seguro.

 

Cuando llegué casi al último de los metros acompañado en todo momento, casi podía ver los rostros de aquellas dos personas, un hombre y una mujer, ambos fuertes y musculosos, la mujer casi parecía un hombre y el hombre sin duda alguna era el doble de musculoso de lo que podría parecer yo.

 

-Saludos elegido-los observé mientras hablaban al unísono como si fueran copias hechas de un mismo molde. Y ni siquiera esperaron a que yo dijera nada para proseguir con su siniestra charla de dos en uno.

 

-Llegaste aquí y nosotros somos los que sabemos, a nosotros debes acudir y te diremos-hablaban de un modo extraño casi sin coherencia y abrí la boca, no podía estar seguro de que les iba a decir pero tampoco me pareció adecuado preguntar.

 

-La guillotina esta mas allá de estas piedras, en el corredor de lo oscuro, que termina alzándose con la luna-ambos hablaban, y de mi pregunta no formulada mi respuesta fue dada.

 

-Nosotros te daremos las respuestas a preguntas no hechas-dijeron como si me leyeran el pensamiento, casi quise irme de allí, pero me mantuve firme, por el contrario en mi mente algo tintineó, era la alarma que necesitaba.

 

-Sigue adelante y sentirás tus poderes aumentar, pero no enloquezcas puedes ganar, las oscuridad contra ti no se ceñirá si talentos logras encontrar-alcé una de mis cejas, malditos chalados, asentí suavemente y me digné a pronunciar palabra al fin.

 

-Seguiré vuestro consejo- les dije lentamente, sus ojos se movieron sagaces por mi persona, como si fuera la primera vez que me vieran realmente, pero algo brillo en el interior de sus ojos. Y no era nada bueno.

 

-Un placer ayudar a quien nos salvará de este pesar-miré al cielo al terminar de escucharlos, en aquel lugar la oscuridad parecía más espera pero no tenía mas opción que atravesar aquel antiguo arco de piedra, en lo alto de sus cabezas unas inscripciones antiguas tenían cabida entre lo resquebrajos de la piedra pero eran ininteligibles. Sin embargo no me pare ni siquiera un segundo a intentar comprender que era lo que se podía leer allí me adentré en aquellos confines posiblemente inexplorados por la luz desde hacia demasiados años, cruzando el arco noté finalmente la frialdad que tan claramente habían intentado mantener escondida.

 

El suelo comenzó a moverse cuando ya estaba a mitad de camino de la boca del túnel, y lo primero que pensé fue que aquello se trataba de la trampa de aquellos dos seres sin aparente alma, pero al darme la vuelta y descubrir que ellos estabas incluso más sorprendidos que yo, entendí que allí pasaba algo mayor de lo que yo podía imaginar, y cuando miré al cielo comprendí que la mínima parte de todo lo que estaba pasando. El cielo parecía querer caerse, aunque esa era solo la impresión que daba pequeñas luces como estrellas fugaces se acercaban a toda velocidad hacia nosotros, como el punto de llegada; ambos gemelos se dieron la vuelta mirándome fijamente a la cara, y alzaron una sonrisa tan siniestra que me obligaron a apartar la vista de sus dientes, se agacharon y de la tierra sacaron sables, no me lo pensé dos veces antes de correr hacia el comienzo de la recamara ¿Qué si no podía hacer? Al caer aquellos meteoros, e impactar con la tierra todos acabaríamos muertos, y mis guardianes iluminados solo podrían ayudarme en caso de que fuese acechando por otras sombras.

 

Al comienzo del túnel un hacha clavada en la pared apareció ante mí como una salvación, los pasos de los gemelos estaban demasiado cercas, iba a entrarme a ellos pero con el hacha en mano, primero llegó la chica con el pelo en la cara sonriendo y el sable alzado; el chico estaba a unos metros, parecía desorientado y al advertir que mis guardianes me abandonaban supuse que estarían luchando contra el dentro de su mente, dándome el suficiente tiempo como para combatir con ellos de uno en uno; mis músculos se tensaron preparados para la lucha, me cambie el hacha de mano en un movimiento rápido y envestí con el puño en el estomago de la mujer agachándome, el sable estaba viajando por el aire hacia mi cuello, lo esquivé pero algo de mi pelo cayó al suelo, sin embargo el golpe que yo mismo le propiné la hizo tambalearse y dudar, dándome el bastante tiempo como para que el filo de mi hacha perforara su pierna derecha en un movimiento que ni siquiera yo vi venir, de nuevo mis ancestros hacían las cosas por mí, movimientos que yo no conocía pero que efectuaba.

 

Profirió un oscuro rugido mientras se erguía sobre mí, su sable brillo antes de caer sobre mi brazo, lo moví lo suficientemente rápido como para que solo tocara mi piel de refilón, pero no solo ese brazo se había movido, aquello era un ataque doble, ella a mí y yo a ella, su sable en mi brazo y mi hacha en el suyo la diferencia es que mi hacha aunque más pesada fue más rápida; los músculos de aquella grandiosa mujer se rajaron con el filo del acero y comenzó a brotar sangre de un extraño color negruzco que caía por su piel como chapapote. Al ver el fluido de su cuerpo saliendo al exterior, se quedó tan quieta que casi me pareció piedra, iba a cortarle finalmente el cuello con una de las dagas que saque de mi bota cuando uno de aquellos meteoritos cayó desde el cielo con una fuerza y una rapidez increíbles, y mientras descendían por el cielo se rompían en miles de trozos que impactaban por aquí y por allá, uno de esos proyectiles cayó sobre la cabeza de la mujer. Se hundió en su cráneo como si de plastilina se tratará y acabo yaciendo en el suelo con tan solo medio rostro y borbotones de color negro saliendo de su cuello y lo que le quedaba de cara.

 

El hombre que había sido atacado por mis guardianes estaba sobre el suelo de rodillas mirando la tierra húmeda e infértil mientras que los proyectiles caían alrededor de él, mis sombras ya no se encontraban con él, lo habían dejado lo suficiente confuso como para mantenerlo a raya y a duras penas pudo ponerse en pie para marchar hacia el bosque con paso indeciso, su mirada viajo rápido hacia mi rostro pero no logró decidirse a luchar, no era lo suficiente fuerte y en la confusión de la lluvia rocosa no conseguiría ni siquiera llegar a intentarlo.

 

Una de aquellos meteoros cayó tan cerca de mí que me hizo retroceder hasta el comienzo del túnel, este se estaba resintiendo por minutos; por otro lado el cuerpo de la mujer comenzaba a evaporarse en una nube grisácea sin dejar rastro de lo que antes hubo allí, no quise seguir observando la escalofriante escena que se exponía ante mi vista así que me volví y lo deje todo atrás comenzando una carrera descontrolada por entrar y salir de aquel pasadizo subterráneo antes de que cayera sobre mi propia cabeza.

 

Sacudidas en las paredes me hicieron moverme tan rápido como mi cuerpo me lo permitía, mis guardianes se mantenían firmes, cuidando cada uno de mis movimientos pero las grietas que comenzaba a formarse entre las paredes me hacían pensar que era demasiado tarde ya para mí, aunque no dejaría de creer en mi fuerza para destruir la guillotina, mi misión final, la salvación a la oscuridad de todos. Por una de esas grietas un brillo de color azul iluminó una esquina la cual recorrí con rapidez, y con cada una de las grietas que se creaban brillantes luces de colores me recordaban la viveza de lugares asombrosos, explorando mi mente y dejando imágenes de sitios en los que nunca había estado pero que eran memorias de otros espíritus escondidos en la oscuridad.

 

Finalmente mi mente volvió a descubrir la imagen de la realidad en aquel oscuro pasillo, el que parecía infinito pero no lo era; un fino rayo lunar que se colaba por la salida de aquel lugar me dio la oportunidad de salir vivo de allí, las paredes seguían temblando y el estruendoso ruido iba subiendo de nivel, podría haber jurado que el techo se estaba cayendo sobre mi y sin embargo en una carrera imparable conseguí poner el pie fuera, la brisa de la noche recorrió todo mi cuerpo y me sentí al fin libre cuando anduve un par de metros más fuera de aquel corredor; lo miré por última vez antes de que todo se derrumbara y no quedaba más que un antiguo paso derruido. Tras sentirme a salvo tome consciencia del alto nivel de luz y oscuridad que se debatían en una lucha invisible en aquel lugar, era como un muro intentando ser arrastrado por algunos de esos dos bandos.

 

Avancé en la dirección apropiada, ya nadie me acompañaba en mi camino me sentía totalmente solo en el filo del bien y el mal, andando sobre una cuerda floja; el brillo del amanecer parecía querer alzarse por el Oriente en un nuevo día pero la suerte no le acompañaba y ni siquiera yo sabía cuando esas tierras infértiles en las que yo me encontraba podrían volver a recibir el calor del brillo solar de nuevo, pero briznas de hierba hacían todo lo posible para seguir creciendo en el lugar donde la luz parecía aguantar con todas sus armas, en una batalla en la que nada se ve, el resultado es incierto.

 

Al fin la guillotina capto mi atención, sobre una piedra plana se mantenía recta y calma, nadie la acechaba más que cierto depredador como yo; mis guardianes se encontraban escondidos en los arboles tras aquel instrumento me observaban acercarme con sigilo y sin ninguna clase de miedo, aunque ni siquiera sabía cómo actuar, no sabía qué hacer y eso era lo peor, ¿cómo se destruía aquella cosa?

 

Una nueva oleada de algo tenebroso recorrió mis entrañas, estaba intentando que no me acercara a la guillotina, el arma de detracción final, pero yo tampoco sabía qué hacer para destruirla y no comprendía como mis actos iban a dañar a eso, cuando al fin estuve a un metro de ese objeto, mis pies querían hacerme retroceder, pero mi mente no me dejaba; las manos se alzaron por si solas, iba a tocar la fría madera de color oscuro, el hierro alzado y cortante emitía un extraño brillo que casi te hipnotizaba hasta el punto de querer tocarlo pero aquello no era para mí. Mis sombras se me acercaron supongo que estaban deseando que terminara con mi cometido y el apoyo que me brindaban sería fundamental, después de todo el recorrido a sus lado y sin que ni siquiera hubiesen intentado tocarme el que ambas alzaran sus mantos donde debían estar los brazos casi congelo mi sangre, las dejaron caer sobre mis hombros, sin peso, solo el tacto me hacía saber que estaban allí, un tacto cálido.

 

Y vi imágenes de tiempos pasados que conquistaron toda mi mente, recorriendo cada recoveco de mi subconsciente, con colores de azules y verdes brillantes rebosantes de vida, una vida que ya no existía por culpa de aquel misterioso objeto. Una voz vidriosa se escucho dentro de mí, con suavidad pero decisión.

 

-Es tu turno- murmuró y un escalofrió recorrió mi cuerpo, desaparecieron de mi lado pero yo sabía que se habían adentrado en mi alma, y en todo este tiempo no había sabido que eran aquellos seres, si no hasta ese momento, porque eran parte de mi.

 

-Tú puedes-volvió a resonar, y mis dedos cobraron vida propia produciendo un fulgor antes no visto en cualquier lugar, tomaron la madera y comenzaron a quemarla, un halo de luz clara se sobreponía al centelleo de una oscuridad persistente pero yo sabía que esta ya no tenía nada que hacer, se estaba pudriendo bajo mis dedos, desapareciendo, no dejando nada.

Y grité con la fuerza de mil almas escondidas, todas mezcladas volcando sus esperanzas en un muchacho como yo, que nada parecía poder dar y que sin embargo lo estaba dando todo por salvar el mundo; me estaba consumiendo regalando toda la energía a la luz que mis dedos lanzaban pero era el precio a pagar, y mi vista ya casi se nublaba pero la guillotina estaba desapareciendo, ya no quedaba casi nada, cuando la oscuridad consumió mi conciencia.

 

Entonces desperté, sudoroso en mi cama, mirando desconcertado todo a mí alrededor y me levanté sin saber qué hacer, asomándome a la ventana; aún era de noche pero la luz del fuego rodeaba mi casa y el hombre del hacha me esperaba una vez más tras la cortina de humo.

 

Aquella era mi misión, y ahora sabía que hacer.



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Holaa chic@s! espero os haya gustado este relato nuevo, si fue así un comentario o un me gusta, siento que la letra cambie de un párrafo a otro no pude corregir eso, pero bueno, nos vemos! siempre estoy en facebook o twitter, un besazo ~Kassandra♥

18/04/12

2-cap. Quiero todo de ti.


2-cap. Estoy preparada

Summary: Dicen que el camino del amor está lleno de baches, y hay quien piensa que el amor entre los del mismo sexo no es igual que el de los heterosexuales, que ignorante son todos, que creen que las más grandes de las fronteras no pueden ser derribadas por el más puros de los amores verdadero.

*Atención, este capitulo es bastante subido de tono, por lo general esta historia lo va a ser, ellas son adolescentes, digamos que apasionadas.




Lo eres, están tan rica, eres tan hermosa y tan.. –dejo la frase a medias y le dio un tironcito a el pezón que aun tenía entre sus dedos, como consecuencia Yarina dio un pequeño gritito de placer.

-¿Te gusta?-le pregunto su recién estrenada novia; la escena se estaba volviendo caliente y estaban en público y el hecho de que no pudiera ordenar sus ideas por tener semejante mujer delante de sus ojos, tan libre, mostrando lo que sentía como nunca, la hizo desear mas, pero apenas asintió mordiendo su labio.

-¿Quieres más?-bajo su otra mano al pantalón para acariciar sobre él su pelvis, y bajar un poco mas hasta su montículo de placer, dio un masaje suave sobre él mientras le miraba esperando una respuesta que podía ver en su rostro.

-Keira, me está vibrando, está caliente y se siente demasiado bien eso que haces-alzó sus caderas lo justo como para que le apretara tanto el clítoris por encima del pantalón que quisiera gemir fuerte y agarrarse a los hombros de la morena, para que siguiera haciendo aquello hasta explotar, aquello no tenía nada que ver con la forma en la que ella se había auto complacido, solo sabia acariciar su clítoris sin buscar más placer que para bajarse el calentón que nunca había llegado a aquel nivel.

-¿Sí? ¿Nunca habías sentido nada así?-y la pregunta fue hecha casi con cautela e incredulidad pero al ver que las mejillas de su chica se tornaban rosadas, supo la contestación, y un relámpago la atravesó, entre ternura, y excitación.

-¿Quieres sentir más placer bebe?-bajo su cara a la mejilla de ella susurrándole en el oído, sus manos seguían en ambos sitios, uno en el pezón y otro sobre su clítoris moviéndose, y obtuvo un gemido como respuesta mezclado con un breve y conciso “si…”

-Vamos a mi casa, a ver si no están mis padres, puede que ya se hayan ido a trabajar-murmuró la rubia, notaba caliente bajar desde su interior mojando sus bragas y se sonrojó aún mas- y si no, siempre puedo cerrar la puerta y jugar a algo, quizás, tú puedas enseñarme cosas con la excitación de poder ser pilladas-dijo sin pensar, cuando lo dijo miró a la cara de Keira esperando su reacción, pero esta le cogió del culo y sonrió.

-Mierda, no digas eso que me excitas-contestó besando su cuello- pareces una zorrita en celo-suspiró suave, mientras que Yarina aspiró aire.

-¿Qué acabas de llamarme?-se contrajo sobre sí misma y tomo de la nuca a la morena- oh dios, no sé qué me pasa, que..¿Qué me diste?, acaba de excitarme eso de..zorrita en celo –apretó sus piernas suavemente-

-Vamos a tu casa-dijo finalmente Keira tomando de la mano a su “bebe”, anduvieron más tranquilas esta vez, tomadas de la mano, podían sentir casi ansiedad cuando perdían el contacto la una de la otra, como si no volvieran a unirse de nuevo.

Los pasos acelerados de ambas no eran suficientes para mitigar el sonido de sus corazones acelerados, cruzaban las carreteras sin apenas mirar hacia los lados y no les importaba chocar con nadie, debían llegar pronto a la casa de Yarina, estaban tan deseosas de ellos.

Cuando abrieron la puerta del portal y subieron, las escaleras hacia el piso con movimientos nerviosos trataron de tranquilizarse, debían aparentar normalidad si los padres de la rubia aun no se habían ido al trabajo, pero no era así, porque en el momento en el que el cerrojo de la puerta con un solo giro no hizo abrir la puerta supo que la casa estaba vacía.

-Podemos hacer ruido-dijo suavemente Yarina, haciendo que Keira entrara tras de ella, cerró la puerta y hecho la llave dejándola puesta por si a sus padres se les ocurría volver, no podrían entrar a menos que alguien les abriera desde dentro – y nadie nos descubrirá – añadió dándose la vuelta, pero la morena sonriendo ya la cogía de la mano llevándola hasta el cuarto, la persiana estaba levantada emitiendo demasiada luz así que la entrecerró, dejando un leve ambiente romántico, sus cuerpos ni siquiera en aquellos instantes que habían pasado desde la ida del callejón a la casa se habían enfriado, por el contrario estaban más deseosos de conocer el placer a manos de la otra.

Keira se sentó sobre la cama e insto a Yarina a hacer lo mismo pero ella no quería eso, así que la empujó suavemente sobre el colchón, algo alterada pero no iba a echarse atrás, porque hacia lo que quería sin preocuparse por nada más; por ese motivo se sentó sobre el regazo de la morena, mirándola a la cara, apoyando sus rodillas en la cama, y se inclino levemente hasta acariciar sus labios, rozándolos y adentrar la lengua en la deliciosa boca de su novia, que alzo las manos para agarrarle del culo y pegarla mas a sus caderas, las cuales se movieron involuntariamente unas contra otras solo por mero instinto y placer.

-¿Estas preparada para esto bebé?-le pregunto entonces Keira a Yarina, solo quería estar segura de que no hacía nada por obligación, si no porque lo deseaba tanto como ella.

-Segurísima, no he estado más segura de nada en mi vida – las manos de la rubia acariciaron el cuerpo de su novia, desde su cuello a con delicadeza hasta sus pechos con impaciencia y descarada picardía, le alzo tan solo un poco la camiseta y bajo la boca con hambre besando la piel que había quedado desnuda, y según iba besando más quería, acabo finalmente arrancándole la camisa besando la porción de pecho que le sobresalía del sujetador, lamiéndolo incluso, los jadeos de Keira se alzaron una octava disfrutando los placeres de la boca y la lengua de Yanira, entonces Keira supo lo que era verdaderamente el placer y a pesar de haber sabido tocarse y correrse con la imagen de la propia Yarina en su mente jamás había sentido tantas ansias por aquello.

Una lengua sobre un trozo de piel que se erizaba por momentos, le desabrocho el sujetador unos minutos después cuando ni una ni la otra podrían soportarlo más, ambos pezones erectos quedaron bajo la mirada de una muy excitada Yarina, que sentía la humedad calar hasta su pantalón; está gimió levemente por la vista tan deliciosa que obtenía en ese instante y de repente sintió sus caderas siendo envestidas y su clítoris recibiendo un suave apretón, que le produjo un escalofrió que le recorrió todo el cuerpo; bajó entonces la cabeza y tomo entre sus labios uno de aquellos ricos pezones, chupando y aspirando aquel manjar que se le estaba dando, jamás de los jamases había sentido tantas ansias de chupar o tocar algo como en aquel momento y de verdad parecía una “zorrita en celo”.

Movió sus caderas sin dejar de chupar y bajó una de sus manos por el estomago de Keira hasta llegar al principio de su pantalón, los desabrocho sin problemas y metió la mano sobre sus bragas tocando su bajo vientre, al mismo tiempo que ella tocaba e investigaba como se sentía todo eso la morena desabrochaba el pantalón de Yarina y metía las manos bajo el sus bragas para acariciar su culo que para ella siempre había sido “tan delicioso y rico, Tan follable”, pero sin embargo nunca se lo había dicho, hasta ese momento.

-¿Te he dicho alguna vez el culo tan delicioso y follable que tienes zorrita?-le murmuro sobre la blanca piel de su cuello.

-No, pero ahora lo sé-sonrió Yarina, que aun mantenía la boca sobre el pezón y se sentía como en el cielo con eso.

La mano de la pequeña zorrita se movió hasta la zona más sensible del sexo de Keira y acaricio o más bien dicho frotó sin compasión su botoncito, obteniendo como respuesta gemidos de placer, y su lengua hacia dar vueltas un pezón maltratado por las lamidas, chupadas e incluso algún que otro mordisquito de la rubia.

-Harás que me corra sobre las bragas con esa manita y esa boquita, bebé-dijo entre gemidos Keira, pero tampoco es que le importase demasiado, estaba disfrutando de lo lindo.

-Mmmm..Eso suena bien pero debo hacer antes otra cosa – y le hizo obtener más placer cuando creía que era imposible, metió su mano bajo las bragas de su novia y con sus largos dedos frotó su clítoris, la sentía retorcerse de placer bajo su cuerpo y estaba tan excitada y feliz de que eso lo produjera ella, notó entonces todo tan mojado que se mordió el labio por instinto.

-Fuck! – Gritó Keira, de repente sacó  la mano de Yarina de sus bragas cuando creyó que casi se iba a correr – Ahora tomo yo el control – Le susurró en el oído a Yarina, ella se quedó quieta excepto porque sus ansias de descubrir la llevaron a lamerse los dedos húmedos que habían estado sobre el clítoris de su novia.

-Oh! Como te gusta provocarme-exclamó esta, la rubia enrojeció y supo lo que quería decir, como respuesta sonrió.

Keira se dio la vuelta quedando finalmente sobre su “zorrita”, iba a buscar su propia venganza placentera, aunque tenía inseguridad sobre su propio cuerpo, puesto que aparte de unos pechos grandes y turgentes, opinaba que le sobraban un par de kilos pero Yarina siempre se habría mostrado escéptica sobre esto, y en cuanto ella le quitó la camisa su inseguridad había disminuido considerablemente, tanto que se sentía cómoda enseñándole lo que tenía, así que se bajó los pantalones totalmente, y lo mismo hizo con Yarina; bajó la boca hasta su bajo vientre para besarlo con devoción, quería quitarle las bragas pero no sabía con cuanta tranquilidad debía hacerlo así que con besos pacientes y húmedos fue bajando hasta llegar a su pelvis, finalmente notó el característico olor a sexo que le hizo tener ganas de meterle la lengua gasta el fondo de su entradita, y sin embargo, le sacó las bragas por ambas piernas con cuidado y las acaricio lentamente, disfrutando de cada toque y cada escalofrió que le producían a su bebe, dejó su boca a unos centímetros de su coñito, besando sus muslos; su dulce boca acarició levemente los labios inferiores de Yarina, y en cuanto lo hizo ella tembló bajo el toque de labios contra labios; con los dedos se los abrió lentamente para encontrar el pequeño botoncito de placer húmedo, su entrada se abría y cerraba casi imperceptiblemente, pidiendo atención.

-¿Tanto te excito pequeña?-preguntó Keira sobre el sexo de la rubia, lamio su botoncito con toda la suavidad de la que pudo sacar de su ser, porque quería comérsela sin miramiento pero debía ir lento, y entonces encontró la parte más sensible de su clítoris y se lo metió a la boca enteramente absolviéndolo como si de un chupete se tratara, como si de allí fuera a salir algo, se sentía sedienta y no precisamente de agua.

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OS AVISÉ! era caliente, lo siento si no os gusto, pero ya lo dije, como otra historia cualquiera, 
tiene sexo..es una forma interesante de ver a los personajes, a Yarina tan pequeña emocionalmente frente a Keira..y como crece de repente..impulsos jaja..Bueno...Un beso ~Kassandra

13/04/12

1-cap. Quiero todo de ti.


Quiero todo de ti.

Summary: Dicen que el camino del amor está lleno de baches, y hay quien piensa que el amor entre los del mismo sexo no es igual que el de los heterosexuales, que ignorante son todos, que creen que las más grandes de las fronteras no pueden ser derribadas por el más puros de los amores verdadero.



1-cap. Dime la verdad.


-¿Qué te ocurre Yarina?-le pregunto Keira, el objeto de sus deseos, la chica era un poco más baja que ella, pelo negro intenso, ojos de color azabache, mejillas hermosas con unos pómulos firmes, piel morena y perfecta,  sonrisa desbordadora y unos labios que mataría a cualquiera de un beso, tan perfectos, tan perfilados, sutiles pero sabrosos.

-Es que…tengo un problema-murmuro dubitativa.

-¿Cuál?-pregunto mirándola a los ojos, de pronto algo en su interior volvió a encenderse.

-Bueno, creo que quiero a alguien pero me da miedo decírselo, esto es nuevo para mí y me da miedo que los demás no acepten lo que yo siento por esa persona-contestó retorciendo la bufanda sobre su cuello, nerviosa.

-¿Por qué harían eso?-se acercó a ella y le miró a los ojos de nuevo.

-No sé, la gente es tan…-murmuró Yarina; en ese instante su móvil comenzó a vibrar en uno de los bolsillos de su pantalón y lo saco con destreza de él para contestar rápidamente, pero solo era un mensaje.

“Debes estar de vuelta en casa dentro de 10 minutos, es tarde…”- Era un mensaje de su madre así que se despidió de Keira rápidamente sabiendo que así no caería en la tentación.

Salió de allí lo más rápido que pudo y sin fijarse ni siquiera demasiado en donde ponía sus pies o por donde caminaba, llegó a su casa; su madre la esperaba, deseaba que ella cenara a su lado pero su hija la rechazo amablemente aludiendo que se encontraba mal; pero no era nada de eso simplemente no quería soportar la mirada de sus padres mientras ella pensaba en cómo se sentirían los besos de su amiga, aquello seria como si estuviese cometiendo un crimen frente a ellos; pues casi, casi ellos lo tomaban así.

Se fue a su cuarto rápidamente y allí se sentó en la cama, no supo qué hacer en varios minutos mientras miraba el techo y pensaba en lo que sentía, todo estaba confuso y difuminado dentro de ella, desde sus pensamientos a sus sentimientos, y todo se volvía raro en un punto de su mente, pensaba que quizás el amor que sentía por su amiga podría ser malinterpretado y así confundir las cosas pero, ¿desde cuándo el sentimiento de cariño te hacia desear físicamente a la otra persona? Que yo supiera, desde nunca.

En un arranqué da valor, tomo su móvil entre sus dedos, jugando con el nerviosamente, y finalmente puso en el menú, la aplicación de mensajes, escribió con movimientos temblorosos lo que le quería decir apenas un “tenemos que hablar seriamente, debo contarte algo” y lo envió antes de que su mente le dijera que no debía hacerlo, al segundo obtuvo un “mensaje enviado”, y tiró el móvil al otro lado de la cama mientras se tumbaba de espaldas y cogía las sabanas para echárselas sobre la cabeza, quería evitar pensar, no podía con esa pequeña presión que se acumulaba en su estomago, y ese nudo en su garganta, era agobiante.

Mientras tanto Keira estaba tumbada en su cama pero de manera muy distinta, la chica acariciaba su cuerpo lentamente, aún llevaba la ropa pero sus manos se movían bajo ella, hasta llegar a su bajo vientre, no podía sentirse mal por lo que iba a hacer porque ya lo había hecho otras veces, mientras imaginaba a su “amiga” excitada y desnuda para ella; era inevitable no excitarse con esa imagen; su pelo rubio cayendo por sus hombros desnudos hasta casi llegar a sus pechos para ocultarlos, sus ojos azules mirándola sobre las mejillas rosadas por la vergüenza, su piel blanca pedía que la lamieran, y su vientre todo plano desnudo, quería pasar las manos por él, besarlo, lamerlo, chuparlo, quería ser ella la única que pudiera tocarla entera.

Repentinamente saco la mano de bajo sus braguitas, paró de tocarse, y se puso boca abajo, escondiendo la cabeza en la almohada profiriendo un gran grito de rabia, no podía ser, era tan ilusa el pensar que su amiga heterosexual se iba a fijar en ella y sin embargo estaba deseando que eso ocurriera y que se volviera realidad todo sus pensamientos; y sus celos parecían aumentar por segundos, concentrándose en su estomago y su garganta, haciendo que su maldito corazón se apretara ¿Qué pasaría si ella se fijaba en algún estúpido? Algún tipo sin corazón ni mente que la hiciera sufrir, que se aprovechara de ella…que MIERDA! 

Debía parar de pensar así. Suspiro pensadamente y justo cuando iba a ponerse en pie su móvil sonó con el tono de “Mensaje recibido”, lo tomó lentamente y vio que era un mensaje de su amiga, se puso un poco nerviosa no sabía que podía querer a estas horas pero abrió el mensaje y lo leyó.

Solo tenía una escueta frase que así decía “tenemos que hablar seriamente, debo contarte algo”, no era muy explicativa y dejaba mucho a la imaginación, los nervios le aumentaron, la idea de que su amiga supiera lo que ella sentía realmente, le daba escalofríos, el rechazo sería tan doloroso; solo quería cerrar los ojos, pero así ni siquiera podría pegar ojo, ¿Qué tal si la llamaba?  ¿Sería demasiado abusar? No quiso agobiarlas así que abrió la carpeta de fotos en el móvil y comenzó a revisarlas todas las de su amiga, una vez se desvistieron para probarse ropa y ella aprovecho para tomar fotos de ambas semidesnudas, le encantaban, podía ver la piel sensible de su amiga.

FUCK! Ya quería volver a tocarse, ¿Cómo mierda se podía poner tan caliente con solo pensar en la piel de Yarina y su boca sobre ella?

Keira se durmió pensando en cosas indecentes y se levantó con la idea de hablar solo con su amiga Yarina, no es que estuviera nerviosa si no impaciente, quería saber que era aquello tan importante que decía decirle; jugó con la pulsera que llevaba en su mano, era una de tela que le había regalado precisamente Yarina con su nombre para “que nunca la olvidara” ¿pero cómo lo iba a hacer? Era única.

Se puso la ropa rápidamente sin tomarle consideración a esos detalles, y salió de casa sin ni siquiera desayunar, nada de su alrededor le llamaba ahora la atención, era como nadar en una enorme pecera y estar buscando la salida, no tenía sentido; solo quería llegar a un punto en el que pudiera alcanzar sus deseos, pero se sentía estancada, necesitaba un empujoncito para cumplir sus sueños realidad, conseguir el amor, salir de aquel lugar.

Comenzó a andar rápido y como el sonido de las pisadas en el pavimento su corazón aumento los latidos, cerro las manos en un puño y aumento sus pasos hasta casi llegar a correr, no sabía porque era, solo la necesidad de su cuerpo, que era lo que le estaba pidiendo,  a lo mejor era solo un mandato de su subconsciente, pero la verdad es que el Porque no le interesaba, y siguió corriendo hasta que llegó a la vuelta de la esquina, allí paro en secó cuando vio a Yarina sentada en las escaleras de su portal mirando al vació, la estaba esperando, estaba segura de eso, no sabía cómo ni porque si ni siquiera había acordado verse allí a esa hora, pero ella lo sabía.

Se acercó lentamente al escalón saboreando cada imagen de su amiga allí sentada con la luz del sol acariciando su piel, dándole un brillo especial a sus ojos que aunque estuvieran perdidos en la nada seguían siendo preciosos, en ese momento los tenia de un color azul grisáceo, a veces se cambiaba a verde y le gustaba ver esos pequeños detalles que la hacían especial a su parecer.

Y al llegar, se sentó a su lado sin decir palabra alguna esperando a que ella pronunciase la primera palabra pero no dijo nada.

El corazón de Yarina comenzó a latir desesperadamente cuando sus dedos se rozaron, el característico olor del pelo de la morena le llegó a la cara y casi hizo que retrocediera por lo que había sentido, estaba desesperada por mirarla a los ojos y susurrarle lo que decía su corazón pero su miedo inmenso, su miedo a ser rechazada no solo por ella si no por todos los que le rodeaban no le dejaba hacerlo.

-Creí que tenias algo que decirme- dijo finalmente Keira, era la primera vez en mucho tiempo que algo parecía tenso entre ellas, pero no era tenso de un modo negativo, si no que era más bien como una especia de tensión sexual, quizás hormonas revoloteando en el ambiente y ¿Cómo podía ser eso? Era cierto que eran mejores amiga, pero aun así solo lo eran desde hacía un año y medio aunque pareciera toda una vida juntas, el pasado de una para la otra y viceversa era más bien difuso, conocían lo general pero no los detalles que eran dolorosos pero aún así se conocían tan bien, como actuaban o se sentían en momentos oportunos, lo que les gustaba o no.

-Si es cierto, no sé cómo decirte esto, es la primera vez que me cuesta tanto decirte algo y se siente tan raro-pero el miedo a que abriera su corazón y rechazase sus sentimientos le atormentaba todo, no podía saber si a su amiga le gustaban las chicas, tenía un mero presentimiento por cómo había hablando de algunas actrices, quizás con más entusiasmo del que abría esperado de las chicas, pero tampoco podía saber sus sentimientos por ese presentimiento, ni por las palabras de entusiasmos hacia el cuerpo unas chicas. Eso sería estúpido.

-Intenta hacerlo- Keira tomo de la mano a Yarina y aunque su conciencia le decía que debía besarla, se contuvo e intento domar todos sus sentimientos, haciendo que su cerebro solo se concentrara en lo que debía decirle su amiga, que fuera tan importante como para no poder ni siquiera a ella contarle, por otro lado el corazón Yarina galopaba a gran velocidad tanto que pareciera que quisiera salirse de su pecho, de verdad que era innegable lo que sentía, y así agarradas de la mano y sin palabras en la boca la rubia acerco su cabeza a la de la morena y acabo por rozar sus labios con la comisura de los labios de Keira, con se roce etéreo, suave y delicado, todo pareció explotar dentro de ambas; las palabras finalmente parecían querer brotar de su boca.

-Keira, yo… creo que te quiero, como algo más que una amiga-susurró suavemente la rubia, con los labios a centímetros unos de otros.

-Necesitaba tanto oír eso- Y no supo entonces si tomarla de las caderas y atraerla a ella para besarla desenfrenadamente o quedarse allí estática esperando la reacción de Yarina a sus propias palabras, el rechazo había sido descartado, pues ambas se querían y debían intentarlo pero no debían besarse más en público donde los padres homófonos de la ojiazul pudieran verlas.

-Debemos salir de aquí-murmuraron ambas al unísono, se pusieron de pie y de la mano con los dedos entrelazados, salieron corriendo hacia el parque como si la vida les fuera en ello.

-Quiero besarte-fue la pequeña declaración de Keira antes de que entraran en un pequeño callejón oscuro situado a la derecha del propio parque; era un camino para pasar de una calle transitada a otra, entre los que podías encontrar pequeños recovecos en los que nadie solía andar por miedo a perderse en ellos como en un laberinto.

Se escondieron pues en uno de esos recovecos, alejadas de todo lo exterior y sin miedo a ser descubiertas a ser juzgadas, sin miedo ni siquiera al rechazo inesperado de la otra, comenzaron un beso dulce y lleno de amor.

La morena acorraló a su chica, contra la pared intensificando aquel beso convirtiéndolo en fiero cuando sus lenguas se encontraron, lamiéndose entre sí, chupándose, conociendo por fin el sabor de la otra, tan electrizante y adictivo, tan difícil de dejar, las manos juguetonas de Keira recorrieron el cuerpo delgado, con piel tersa y pálida, tan deliciosa de Yanira, que se dejó acariciar, las manos bajando y subiendo por sus costados y espalda, metiéndose bajo la ropa y acariciando, sus pechos reaccionaron al contacto, con sus pezones erizándose y experimentó algo que jamás había sentido, algo tan caliente que el hecho de que su amiga fuera la primera en hacerla sentir así le hizo verse como una niña pequeña, pero no quiso parar, deseaba que eso tan caliente se expandiera por todo su cuerpo hasta que la llevara a un lugar donde nunca había estado.

Ambas tenían los ojos cerrados dejando que las sensaciones les invadieran y las controlaran de tal forma que el exterior desapareció de un segundo a otro, y se convirtieron en una sola persona con un solo alma pero dos corazones, las manos se movían sin parar por debajo de la ropa y Keira quiso dejarla marcada por sus besos y sus caricias, mientras las llevaba a viajar bajo el sujetador de la rubia, que se retorcía del placer contenido en su interior, ni siquiera sabía que estaba haciendo pero un gemido salió de su boca cuando Keira le acaricio su pezón erecto, tan sensible a su contacto, lo apretó y tiró de él levemente, con ello tuvo que pegar sus caderas a las de ella, lo necesitaba fervientemente.

-Quiero ser tu novia-le dijo al tomarla de las caderas mirándole a los ojos mientras la otra chica apretaba su pezoncito, sonrió levemente al escuchar sus palabras.

12/04/12

Quiero todo de ti. Prólogo



Quiero todo de ti


Summary: Dicen que el camino del amor está lleno de baches, y hay quien piensa que el amor entre los del mismo sexo no es igual que el de los heterosexuales, que ignorante son todos, que creen que las más grandes de las fronteras no pueden ser derribadas por el más puros de los amores verdadero.



Prólogo

No podía más que mirar a su amiga para saber que algo en su interior sobre ella no iba bien. No era que le desagradara la idea de que alguien pudiese ser Lesbiana o bisexual a pesar de que toda su familia y la gente de su alrededor lo rechazase, si no que le parecía muy extraño que aquello le pusiese pasar precisamente a ella; aunque ese justamente no fuese el punto ahora si no que… ¿Qué pensaría ella de si le decía lo que le pasaba?, quizás se alegrara, o por miedo a que la quisiera más de lo que debiera se asustara, ni si quiera sabía si ella podía querer a una chica como quería a un chico…y el temor de todo eso unido le hacía temblar y estar ausente de todo el exterior mientras se ahogaba en sus pensamientos, una marea de preguntas sin respuestas que ella misma no podía contestar.


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Espero os guste esta idea, el amor entre dos chicas no es común es los libros que veo por las librerías ni siquiera en los blogs por eso mismo me gustaría abarcar este espacio, del cual además se bastante, Un beso~Kassandra

10/04/12

Chicas, tengo una idea pero es..

Hola chicas, tengo una idea para una mini historia pero ese tipo de ideas que no sabes si van a gustar por ser innovadoras en blogger(? como lo de los zombies ._. Bueeeeeeeeeh, después de mirar muchos blogs y libros me di cuenta de que siempre son parejas de chicos y chicas, pero porque no amor entre dos chicas, teniendo en cuenta que hay gente homofoba suelta por ahí, o que esta idea no puede gustar, no se que hacer si publicar o no, de hecho ya tengo 5 paginas escritas.. Y no se, no se.. Si podeis opinar, gracias! con un me gusta me sirve también jaja!
~La misma pregunta la puse en la pagina de facebook..


Espero me ayudeis de nuevo, muchas gracias en cuanto a lo de la pregunta anterior, creo que la voy a seguir, siempre poniendo desde que capitulo escribo yo, para diferenciar, solo que no se como decírselo a la chica, porque NO NOS HABLAMOS ._. así que aaah asunto difícil.


GRACIAAAAAAAAS!

08/04/12

¿que hago?

Hola chicas, TENGO UNA GRAN DUDA! y no se que hacer, recuerdan que mi blog estaba integrado por mi (kassandra, alias kassi) Y Tere, esta ultima ya no escribía porque no tenia inspiración ni ganas, casi dejó el blog, y bueno tuvimos una pelea, cosas de la vida, ninguna queremos hablar a la otra así que no creo que se solucione, el caso es que sus historias quedaron en el aire y no se que hacer con ellas, las elimino, las dejo sin mas, las sigo yo o que?, no me importaría seguirlas yo, pero a mi ritmo...además y la verdad es que la de destino accidentado le ayude mucho, escribí algún capitulo yo o algún trozo así que se como seguiría, tambien corregía las faltas y tal, no me importa en serio..pero no se que piensan.. yo no quiero qe ella se moleste si se llega a enterar, pero ella abandono tanto el blog, las historias como mi amistad, el merito seria suyo, el de la idea pero yo pondría que capítulos escribí nada mas..por favor ayudenme!


~Sus historias son Destino accidentado, Prohibido amarte y Amandote a ciegas.


Un beso~Kassandra

07/04/12

2-cap. Indomable. Dame un beso

Indomable

2-cap. Dame un beso  


POV Rosalie

Como había pensado que era mío, lo sería a menos que ya se lo hubiese pedido Alice, en ese caso me iría a por el otro que tampoco estaba mal sin embargo no derrochaba ese potencial y esa virilidad explosiva por los poros como su amigo el grandullón. Me resultaba extrañamente imposible de rechazar, lo quería conmigo, a mi lado; piel contra piel…aunque eso sería pronto.

-Rosalie, te presento a Jasper-me señalo al rubio haciéndome un guiño recordándome nuestra conversación sobre este chico y que pasaría si se lo quitaba-y este es Emmett su amigo-me señalo al moreno, mi nuevo fichaje y sonrió ampliamente.

-Estoy realmente encantada de conocerte- pronuncié cada palabra serena, automáticamente puse el tono de voz más bajo acercándome a él para hablarle y con voz sexy poder susurrar las cosas, como si nada, tan aparentemente inocente –Soy Rosalie Hale, aunque creo que ya lo sabes por la presentación –acerqué mis labios a su mejilla y le di un beso demasiado cerca de sus labios, tanto que pude sentir sus labios casi reaccionar en un leve movimiento hacia los míos, su mirada se detuvo en mis ojos y sonrió levemente, le devolví la sonrisa.

-Bueno, creo que os llevareis bien-dijo Alice sonriendo-tomo la mano de Jasper y sin previo aviso se alejo de nosotros mientras le decía al rubio algo así como “ven te voy a mostrar el jacuzzi interno”.

-Vaya Rosalie, también estoy encantado de conocerte- su mirada bajo levemente por todo mi cuerpo sonriendo –eres muy hermosa, y yo sin conocerte, cuando te perdiste amor de mi vida-rió en voz alta con una carcajada y le seguí suave la risa.

-Supongo que me perdí en el camino, pero ya me conociste-me di la vuelta, no era para darle la espalda más bien era una táctica psicológica, primero miraría mi trasero, y luego medio embobado me seguiría allá donde fuera, para seguir hablando conmigo.

No se quedó muy rezagado cuando emprendió el camino de vuelta hacia mí, con paso ágil, parecía un chico inteligente que había tenido a mas de una en su cama, no quedaba demasiado embobado con mis encantos si no que disfrutaba de ellos con suavidad y gracia.

-Debió de haberte dolido-murmuro muy serio mirando al infinito.

Fruncí el ceño y tragué ¿Mis padres? ¿Me conocía?

-¿A qué te refieres?-paré en seco y le mire a la cara, y no simplemente de reojo.

-El caer del cielo, ángel, debió de dolerte-volvió a sonreír y yo a respirar, me lo había tragado pero, era un piropo que nunca me habían dicho y me hizo gracia, le sonreí y pose mi mano en su brazo, el contacto físico era fundamental, un ligero roce para intensificar la relación 
rápidamente; con mi otra mano coloque mi pelo tras mi oreja despejando mis ojos.

-O insinúas que soy tan preciosa como un ángel, o que soy una manzana podrida que echaron del cielo, o séase un ángel caído-le solté el brazo tras un ligero apretón sonriéndole, esperando su respuesta, tal vez podría inventar alguna ingeniosa respuesta.

-Ten por hecho que…es la segunda –rio fuerte y me tomo de la cintura con su gran y fuerte brazo, vaya realmente parecía que mi contacto había reforzado la relación pero no babeaba por mí, y eso me encantaba, tenia cerebro propio aunque apreciara mi encanto- ¡Oh, vamos hermosa! ¿Cuándo una hermosura como tú no ha tenido que hacer algo para verse tan perfecta? Y tú..¿qué hiciste? ¿Vendiste tu alma al diablo? ¿O es que acaso caíste del cielo por hacer pecar a algún ángel pervertido?- realmente no era tonto, sabía que alguien como yo no podía ser perfecta, tendría mis defectos y sus preguntas retoricas hechas de modo cortes tenían un doble sentido, tanto él como yo lo sabíamos, mordí mi labio antes de reír.

-Digamos que soy así de bella por lo rebelde que les salí a mi familia, sería un precio a pagar ¿no?-una pequeña verdad escondida no hacía daño a nadie, de la cintura como me tenía tomada, siguió con el camino entre los invitados, estaba llevándome a la puerta de cristal trasera, hacia donde se salía a unos amplios jardines, rodeado de vallas escondida tras las enredaderas que se alzaban unos metros hacia el cielo, restringiendo las miradas indiscretas, en el centro del jardín una gran fuente de piedra con un ángel en la parte superior adornaba el lugar, allí en la piedra podríamos habernos sentados pero él siguió andando conmigo hacia la clara oscuridad de una noche que acababa de comenzar.

-¿Tratas de llevarme a un sitio apartado para abusar de mi?-le pregunté suavecito, su mano tomó repentinamente la mía y me llevo bajo un sauce llorón, en el que la única luz que nos iluminaba era el leve resplandor de la llama que se consumía lentamente en una lámpara de aceite colgada sobre la pared del cenador que se encontraba a tan solo unos metros de nosotros.

-A lo mejor estoy planeando la manera de que tú acabes deseando abusar de mí-me respondió de forma seductora, mi piel se erizó sin embargo el estaba tan deseoso de tomar mis labios como yo los de él, sonreí levemente.

-¿Quieres besarme verdad?-le pregunté nuevamente, mis ojos le miraron bajo la capa de frialdad que quizás podría ver en ellos, y paso sus manos por mis caderas hasta rodearlas, las acaricio con las yemas de sus dedos mientras sus labios se entreabrían, en una bienvenida.

-¿Quieres que te conteste con la verdad o que te mienta descaradamente?-me respondió a su vez con otra pregunta, mi cuerpo temblaba levemente bajo el suyo, no por miedo ni mucho menos si no por impaciencia, todo su cuerpo estaba pegado al mío, parecía un dios griego, todos los músculos marcados que podía sentir y yo seguía con la sensación de que ese cuerpo musculado podría dar mil noches de pasión a miles de mujeres afortunadas o a una mujer que pudiera atraparlo realmente entre sus garras, Mujer por otro lado inteligente.

-Quiero la verdad -le respondí en un susurro que atravesó el aire, mi voz llego a su oído como un suspiro, con delicadeza, hechizándole.

-Pues sí, quiero besarte-no apartó esos intensos ojos de los míos, ni su cuerpo, el ambiente 
incluso el brillo de las estrellas sobre nosotros hacia de ese momento uno casi especial y todo me impulsaba a besarlo, era uno de los chicos más interesantes y atrayentes que hubiese conocido en mi vida y quería saborearlo, probar sus labios.

Y  ellos reaccionaron antes que yo misma, se acercaron a los de él, aunque era innecesario, puesto que Emmett se acercaría a mi tarde o temprano, quizás solo había adelantado las cosas un poco, pero no me importo, acabé olvidándome de todo lo que nos rodeaba cuando cerré mis ojos y nuestros labios se rozaron, apenas un rocé que me hizo pasar mis manos por su nuca y atraerlo a mas hacia mí, el noto el agarre y apretó sus manos sobre mi cadera, y medio sonrió sobre mis labios.

-Rose, preciosa, ¿me dejas acariciar tu lengua con la mía?-lo dijo suavemente, pero del tal manera que fue la pregunta más caliente que jamás nadie me había hecho, le asentí mientras entreabría mis labios dándole la bienvenida a su lengua, que se adentro en mi boca, caliente y deliciosa para comenzar una danza al unirse con la mía.

Se le escapó apenas un pequeño gruñido cuando la chupé entre mis labios y sentí mis muslos apretarse, ¿Qué si estaba caliente? Bueno, creo que mas que eso.

Dejé que su boca se separara de la mía un segundo, el necesario para formular LA PREGUNTA.

-¿Quieres que sigamos en la intimidad?-lo dije con voz queda, siempre estaba segura de la respuesta pero no sabría si Emmett era como los demás, su comportamiento me hacía pensar que no, aunque contra más dificultoso fuese, más placentero sería el resultado.

-Si-me tomó de la mano y camino a grandes zancadas entre los arbustos y los arboles del jardín.

-¿Quieres que lo hagamos aquí?-le pregunté incrédula, sus ojos se agrandaron y sonrió bajo la hechizante luz de la  luna, y con solo eso me derritió, me sentí como una niña pequeña a la que manejaban con facilidad, y por primera vez en mi vida esa sensación no me repelió. Mierda, parecía incluso divertido dejarse llevar por las circunstancia y no tener todo en mis manos, aunque fuese solo por una vez, una maldita y maravillosa vez.

-He estado aquí más veces, Alice tiene un lugar secreto al que nadie suele prestarle atención, ella nos lo enseñó a mí y a Jass hace unos días, añadió que era uno de los mejores lugares en los que pasar una noche romántica-y entonces antes mis ojos se apareció todo un abanico de posibilidades con el pequeño jacuzzi escondido entre las plantas, estaba al nivel del suelo, casi como una minipiscina, y sonreí levemente, los botones estaban escondidos en un recuadrado de madera al lado izquierdo y solté la mano de Emmett mirándolo mientras alzaba las cejas en modo de pregunta, él se quitó repentinamente la camisa y me sentí…realmente no sabía cómo sentirme, así que le seguí el juego, quitándome el vestido y los tacones, el miró mi 
cuerpo cubierto solo por la ropa interior y alargó su mano para tocar con la yema de los dedos la piel tersa, fina y suave de mi estomago, con un suspiro subió su mirada a mis ojos, lo vi retirar el contacto abruptamente y separarse de mí.

Pero no dijo nada, solo se quitó el pantalón y lentamente me tomo de la cintura, mientras nos hacia acercarnos al borde del jacuzzi, primero entró él y finalmente alzando los brazos me ayudo como un caballero a entrar, me sostuve sobre sus hombros, el agua estaba ligeramente fría, pero el ambiente era cálido así que solo conecto el agua, que parecía tornarse poco a poco en caliente y las burbujas bullir, mi piel chocó con la suya cuando me recosté contra su pecho, y mi boca volvió a buscar la suya, sus manos juguetonas fueron a mi espalda para desabrocharme el sujetador.

-Rosalie…-susurró, bajo sus manos a mis caderas y finalmente a mis pequeñas braguitas –Rosalie de Emmett ¿No suena bien?-sonrió sobre la piel de mi cuello dándole una leve lamida.

-Genial-le contesté ensimismada, no se a que vino aquella pregunta pero mi cuerpo solo quería seguir con aquel delicioso juego.

Entonces mi manos bajaron hasta su ropa interior, dejándolo totalmente desnudo como yo estaba frente a él, nuestros sexos se rozando cuando ambas ropa salieron al exterior, y sus manos me cogieron del trasero alzándome y haciéndome rodear con mis piernas su cintura, pude notar su grueso sexo, grande y excitado en mi bajo vientre, y casi le gimo en el oído que me penetrara con él, pero una de sus manos cambio de lugar, y por mi espalda llego hasta mi entrada, acariciándola y de allí a mi clítoris, no hice más que apretarme a él mientras cerraba los ojos, cuando quiso adentrar un dedo en mí, mi boca ya estaba jugando con la piel de su cuello, chupándola y dejándole una marca rosada, sintió el pequeño mordiscó que le di y sin miramientos cambio de postura y adentro su pene en mí, duro y palpitante, di un gritito al no esperarme aquello pero comencé a moverme sobre él haciendo que mis pechos saltaran a la vez que yo misma, gimiendo.

Sin lugar a dudas y en ese punto moviéndome sobre la cintura de Emmett, sintiendo el placer recorrer mi cuerpo, supe que la noche prometía.

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Hola! Espero os guste el segundo capitulo 
de esta historia rara mía.. ~Kassandra Besitos!
 

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